martes, 1 de enero de 2008

PARA DECIR TE AMO...




Surjo ¡la noche llega a mí! la rima
Retorna, y en la sombra que la encanta
Tu amor, como una torre, por encima
De la callada tierra se levanta.
José Martí


Caridad Pineda Anglada

Te amé desde que te vi, tus fuertes brazos arando la tierra y repitiendo: “Diamante… Coliblanco…. ” Después en tus labios, una canción dedicada posiblemente a mí, llegaba a mis oídos mientras impartía la clase.

Te amé por tu respeto, por tu dedicación al trabajo para ayudar a tus padres y con esa ternura propia del campesino cubano, me halagabas, diciéndole a uno de mis alumnos: “Lleva en mi caballo blanco a la maestra del pueblo. Ayúdala, no la dejes sola”.

Te amé cuando en las noches llegabas a la casa donde yo me quedaba, y las muchachas te miraban comiéndote con los ojos. De soslayo, me daba cuenta que sólo tenías ojos para mí.

Te amé cuando nos casamos y tu parecías un rey con tu traje negro azul y yo, una reina con mi vestido blanco.

Te amé cuando nació nuestro primer hijo, fruto de algo verdadero.

Te amo aún cuando el tiempo ha marchitado mi tez y tus manos ya no son tan fuertes, pero siguen cálidas, seguras, sosteniendo nuestro hogar.

Te amaré cuando la palidez de tu rostro o el mío, recorran la senda de la verdad.

Para decir te amo, esta declaración de amor.

(PREMIO del concurso “Para decir te amor”, en saludos al 14 de febrero, Día de San Valentín o de los Enamorados. Emisora CMKC, Santiago de Cuba, 2000)


Fotografía: En los extremos, Caridad Pineda Anglada y su esposo, Reinaldo Cedeño Guevara. En el centro su hijo, reinaldo Cedeño Pineda. Tomada a un costado de la fachada de su casa.

2 comentarios:

Tere dijo...

He leído muchos poemas en los últimos años, ya no cuento, porque seguiré leyendo muchos más seguramente. El tuyo, Caridad, me ha gustado tanto, que dejó en mí una mariposa aleteando en el estómago.

Te dejo mi abrazo, infinito y mi admiración por siempre.

Tere

Amparo dijo...

Es maravilloso que existan amores como ese, me fascinó. La felicito por esa dulzura y esa facilidad para expresarla que es envidiable.